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11 nov 2012

NO ENCONTRARÉ FINAL


Pensaba en ti, mientras vivia,
pero ahora en si, todo ha cambiado
encontrandome abandonado,
perdido, solo y agotado.
¿Que dirian los ancianos hidalgos al ver semejantes bestias?
Dragones de acero, traga-almas sin conciencia
que vagan de un lado a otro
cruzando vastas carreteras.
Al penetrar en sus fauces, entrando en sus dominios,
con tu luz cegadora me tropecé en el camino
¡Hace mucho tiempo que queria volver a verte!-dije-.
Quien iba a pensar ahora que ya no eres tan eterea.
¿Es logico decir que se nos acabo la primavera?
Te veo y tu rostro deja de ser marfil,
tus ojos se han oscurecido,
tu voz no suena dulce,
tu alma en mi ha desaparecido.
Siento amor, no, ¡olvido!
Te dejo libre, te dejo, cariño mio,
cabalga por la llanuras abisales que yo te sigo.
Y por siempre, te advierto, te tendre en mi memoria,
aunque te hayas convertido en recuerdo, una historia
de esos dias que amaba sin reparo
sin darme cuenta de que me sentia extraño.
Y ahora comprendo, naci para amar,
a ser amado, no,
a transmitir mi dolor y mi pesar.
Un sufrimiento eterno del que temo,
no encontraré final.

CANTO A LA HIPOCRESÍA


Se levantaron las tierras de los caminos cercanos
provocando nubes de polvo que ahogaban a los hombres,
borregos que se sacuden la suciedad de las rodillas
tras rezar a deidades olvidadas en el tiempo.
Pasaban sobre ellos los cabestros de la hipocresia y el veto
seguidos de angeles danzarines
que profesaban sus gritos al cielo.
Alabando al carnero de oro y a sus grandes cuernos,
se golpeaban fuertemente en el pecho
implorando perdon por los pecados que cometieron,
y volveran a cometer,
pues esa es su naturaleza y su deber.
Santas criaturas celestiales
que escupen orines desde las altas cumbres y beben el nectar
de los inmortales que idolatran,
que desean huir de la corrupcion malsana y la infame soledad
cuyas almas experimentan,
que avivan sus pensamientos carnales y sus pesadas conciencias
en un mundo cada vez mas vanal,
que rodean alegres el faro esperanzador que alumbra el sendero
sintonizando canales de canticos musicales,
que lanzan dardos envenenados con miradas sutiles,
que tocan las palmas como si el mundo se acabase mañana
destruido por un torbellino sin nombre y sin final.

Y por los caminos siguen, aun terminado el viaje
sin importarles las causas del peregrinaje
por sentir en sus adentros estar en la cuspide de la piramide
sentados y mirando a los demonios agotados
emitir soliloquios desesperados
al no tener un futuro por delante de sus pasos.
Los menos inteligentes asi piensan,
sin tener en cuenta lo que sus almas representan,
que aun existe cura para su enfermedad.