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19 oct 2012

AMOR ETERNO

Soñaba con la fresca hierba estival
y con las nubes que se ven en el cielo.
Y cuando todo estaba tranquilo y sereno,
como mil hombres,
un fuego, un veneno,
se aproximó a mi alma.
El amanecer se acercaba, y la llama, al agua.
No se apagaba, ni en mares turbulentos,
ni en torbellinos de brasas.
Es como un amor eterno
que se dirige a la nada.

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