Día y noche esperaba
poder acudir a tu llamada,
cuando no era más que falsa.
No se si te diste cuenta
de cuanto llegé a amarte
y soñar contigo cada vez
que llegaba el alba.
Y tan fría y distante,
no tuviste mas remedio
que decirme, sin saberlo
que te marchabas
a tierras lejanas
donde reina te llamaban.
Los fuegos al fin se han consumido,
pero no como yo esperaba.
Ya te lo dije, a amores, nadie me gana.
Y la alegria que buscaba
desapareció
a base de los besos y caricias
que me dabas.
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